El frío como riesgo laboral

Tras un otoño y medio invierno casi estival, la primera gran ola de frío de 2016 llega a la Península Ibérica. La drástica bajada de las temperaturas, acompañada por intensas lluvias, fuertes vientos y generosas nevadas, afecta a la población en general, pero muy especialmente a aquellas personas que deben desarrollar su trabajo bajo en condiciones tan extremas, porque para ellas semejante climatología supone además un riesgo para su salud a tener muy en cuenta.

Ocurre en sectores como el agrícola, el forestal y la construcción o en las operativas de viabilidad invernal, donde trabajar a bajas temperaturas no solo genera incomodidades y dificultades en la ejecución física y manual de las tareas. También es un riesgo para la salud, en especial para los sistemas respiratorio, cardiovascular y músculo-esquelética y para la piel. La vulnerabilidad física al frío se acrecienta además con la edad y cuando ya existe una enfermedad crónica previa. A todo ello se suma la presencia habitual de suelos helados, que incrementan de forma notable las probabilidades de accidente.

Cuando se van a realizar trabajos expuestos a frío intenso es necesario, por tanto, evaluar las condiciones en las que se efectúan para determinar si son aceptables para la salud o si, por el contrario, exigen la adopción de medidas preventivas especiales. En el caso de espacios interiores, estas pueden resultar fáciles de implementar mediante equipos calefactores o similares, pero en exteriores, y como el lógico en la industria del frío, lo usual es aplicar medidas de protección como el uso de indumentaria adecuada o el control del tiempo de exposición.

  • Factores externos

Para una adecuada evaluación del riesgo deben tenerse en cuenta los factores externos que más influyen en las condiciones de trabajo --temperatura, humedad y velocidad del viento-- así como el tipo de actividad y el nivel de esfuerzo. Pero además es imprescindible atender igualmente a las características particulares de cada trabajador, como es la edad y el género, la antropometría, la capacidad de adaptación o su estado general de salud.

En este contexto, el índice IREQ (aislamiento requerido de la vestimenta) permite evaluar el riesgo por enfriamiento general al cuantificar el aislamiento térmico exigible a la vestimenta para evitar una pérdida neta de calor del cuerpo. Para este análisis debe atenderse a la temperatura, velocidad del aire, humedad, radiación y estimación de la carga metabólica. De este modo es posible determinar el estrés por frío tanto en términos de enfriamiento general del cuerpo como de las extremidades y la cara, partes del cuerpo especialmente sensibles a las bajas temperaturas.

La evaluación de los riesgos debidos al enfriamiento localizado se puede realizar, por su parte, por medio del índice experimental WCI (enfriamiento por el viento), una metodología especialmente indicada para exposición al frío en exteriores basada en el poder de enfriamiento del viento. Complementariamente se usan también mediciones de la temperatura cutánea de las manos.

  • Medidas de prevención

A partir del análisis de estos valores se deberán decidir las medidas a para que las condiciones de trabajo ofrezcan una condiciones aceptables desde el punto de vista de la salud. Pueden, por ejemplo, usarse pantallas cortaviento en espacios exteriores e incluso establecerse regímenes de trabajo-recuperación, disminuir el tiempo de exposición o controlar el ritmo de trabajo.

Evidentemente, el uso de la vestimenta es un factor clave para minimizar pérdidas de calor. De ahí la importancia de seleccionar la más adecuada para cada circunstancia, incluidas las protecciones respiratorias y oculares cuando las temperaturas bajan de forma extrema. También es inexcusable sustituir siempre la indumentaria húmeda para evitar la congelación del agua y la consiguiente pérdida de energía calorífica.

La alimentación también debe ser tenida en cuenta. Además de facilitar la bebida de líquidos calientes para recuperar la pérdida de energía calorífica, para trabajar en condiciones de bajas temperaturas es aconsejable ingerir con frecuencia pequeñas cantidades de alimentos con un alto poder energético.

  • Seguridad vial in itinere e in transito

Las bajas temperaturas también tienen una importante incidencia sobre la seguridad vial cuando van acompañadas de nevadas o heladas, influyendo tanto en la seguridad laboral in itinere como en la de profesionales del transporte o técnicos y comerciales que se encuentran in transito. Por ello, se recomienda especial precaución y usar el transporte público siempre que sea posible. Pero si es necesario utilizar un vehículo particular, éste debe estar en buenas condiciones, los trayectos se realizarán utilizando carreteras principales y preferentemetne de día.

Los factores a la hora de afrontar trabajos a muy bajas temperaturas son, por tanto, muchos y las medidas para prevenir los riesgos que implican también. Por eso toda empresa que pueda verse obligada a desarrollar su actividad bajo esta condiciones debe disponer de un plan actuación diseñado por especialistas en prevención. Profesionales como los que integran la área de Seguridad y Salud de Formagrupo.

 

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